Diego González: «El principal problema es que NADIE ha pensado en las chicas ni en sus ilusiones»

Diego González Marrero, exentrenador del CD Raqui San Isidro y Las Cuevecitas FS, entre otros, se retira del fútbol sala tras 20 temporadas entrenando. Tras su paso por varias islas como La Palma (Onice El Paso), Gran Canaria (CD Planaga), el técnico canario confiesa que el club de su vida «ha sido y será» el CFS Chaboyme.

Marrero comenta que fue un lujo militar en 2ª División con el Raqui, algo que ya había logrado con el Planaga y Chaboyme previamente. El punto y final a su carrera lo aduce a «una cuestión meramente personal, donde ya ni física ni mentalmente» tenía fueras para continuar. Después de dos décadas «pidiendo siempre ilusión a las jugadoras, no sería justo que yo no la tuviera».

El tinerfeño tomó la decisión de abandonar definitivamente a principio de año, pero aguantó hasta que se confirmase la permanencia. Cuando esta acabó comunicó su decisión a la directiva y se puso a disposición del club para facilitar la planificación de la siguiente temporada. A pesar de que es su última palabra, admite que «el tiempo dirá» lo que pueda pasar en un futuro.

Diego insiste en que la mejora en el fútbol femenino pasa por la formación en categorías inferiores en el fútbol sala, ya que actualmente las jugadoras jugaban en segunda prácticamente sin practicar el fútbol sala regularmente, si no que llegaban del fútbol y se trataban de adaptar al 40×20.

En cuanto a la recepción de la noticia por parte de las jugadoras del Raqui San Isidro, Marrero admite que hubo muchas diferencias entre jugadoras veteranas y jóvenes, ya que a algunas «les cayó por sorpresa» y las más veteranas «lo ven algo más normal». Por su parte el técnico se apenó de la situación en la que quedan sus pupilas, ya que «al final son como familia» y les desea lo mejor en sus futuras experiencias.

Diego González en el banquillo con sus pupilas

La opinión del mister con respecto a lo sucedido en el club es bastante simple: el Raqui ha seguido lastrando los problemas de la anterior directiva y su gestión. Por ejemplo, «me llama una semana antes de empezar la competición» con la consiguiente pérdida de tiempo en cuanto a ritmo, ya que no hay pretemporada y de subvenciones por no presentar papeleo en plazo. Además de no contar de los suficientes efectivos para el volumen de trabajo que el CD Raqui San Isidro necesita.

No busca culpables a la expulsión del Raqui, simplemente apunta que mucha gente pudo hacer más por ellas, pero no lo hizo. Tiene claro que «NADIE ha pensado en las chicas ni en sus ilusiones». Se apena por no tener la capacidad para ayudar a las chicas que «lloran y sufren» mientras que él no sabe como explicarles que «tras lograr la permanencia no tienen donde seguir jugando».

Hace un llamamiento al relevo generacional en las ligas Territorial, 3ª y 2ªB donde no se produce dicho relevo con la consiguiente posibilidad de la desaparición del fútbol sala. Tiene palabras también para la Federación Tinerfeña para impulsar una competición federada para que las niñas y chicas puedan seguir con sus carreras. A pesar de que hubo 6 equipos entrenando 8 meses sin poder competir, la Federación hizo oídos sordos, Marrero González confiesa que es «una necesidad obligatoria» ya que hay «cientos de chicas entrenando en la sombra para jugar y aún hoy, no han podido hacerlo».

Se deshizo en elogios hacia los medios que siguen el futsal, ya que es un deporte minoritario y que necesita apoyos. Pero también hacia cuerpo técnico, jugadoras, familia y amigos que han estado junto a él durante su carrera futbolística como entrenador y agradece el apoyo incondicional de forma desinteresada, durante este último año, a Cristo Pérez, Laura Castro, Paco Álamo y Ramón Hernández y, especialmente, a Noelia García, «capitana y amiga que se lesionó la rodilla y no pudo terminar la liga» y confiesa «mi admiración por ella es infinita».

Imagen: Diego González dirigiendo durante un encuentro | Hector R. Afonso