Un CD Salesianos de más a menos acaba goleado por el Barça B

Jornada 28 en el Quiquirá, pabellón que acostumbra a vestirse de gala en las mejores citas y así fue. Ambientado para la visita del FC Barcelona B, el CD Dimurol Salesianos ofreció dos caras distintas: una primera parte en la que se dispuso un ritmo muy alto y, en cambio, un comienzo de segunda parte desordenado que acabó condenando a los tinerfeños ante la pólvora blaugrana.

Intensidad, esta es la palabra que definiría una primera mitad con cinco goles repartidos entre ambos equipos. Lo intentaba el Salesianos hasta en dos ocasiones por medio de Sergio Pérez, pero fue el Barça el que se adelantó gracias a un tanto de Daniel (0-1). Pero el jugador canario del Salesianos, Sergio Pérez lo volvería a intentar y, ahora sí, se fabricó un golazo que puso el empate en el marcador (1-1).

Rufino, uno de los jugadores más destacados del partido, ponía al Barça por delante de nuevo (1-2) y Borja Oliva haría lo mismo para recuperar el empate (2-2). El partido continuaría con la misma dinámica y parecía que los dos equipos se irían a vestuarios con este marcador, pero a falta de un minuto Nil adelantó a los suyos (2-3).

La segunda parte nos dio dos minutos que nadie esperaba, Rufino y el quinteto del Barça salieron muy enchufados y consiguieron poner una distancia aún mayor en el marcador. Primero Juan Fran y después Ayose en propia puerta al intentar despejar el balón (2-5). A partir de este momento se partiría el partido, idas y venidas continuas que provocarían un desgaste enorme en los jugadores de ambos conjuntos. Así Juan Fran, por segunda vez, marcaba a falta de diez minutos para el final del partido (2-6).

Al final, descontrol total por parte del Salesianos que quería, pero no podía. Jesús Sancho anotó el séptimo tanto para un Barça que ya se hizo con el dominio del juego, excepto en algunos momentos puntuales en los que los canarios pretendían enchufarse de alguna manera: combinaciones entre juego de cuatro y portero jugador que finalmente no lograron batir al portero visitante.