Y entonces serás un hombre, hijo mío – por Mario Gómez

El aprecio de un padre puede ser de las cosas que más nos cueste conseguir como hijos y que más nos llenen por dentro sin tener que beber dos litros de agua al día. Un logro cargado de trabajo constante y duro, porque la gratitud y el orgullo de un progenitor no es algo que toque en una tómbola, cuesta algo más que sangre, sudor y lágrimas.

La palmada en la espalda, aunque no tenga que ser materializada, el oír cómo el vástago de uno es fruto de regodeo entre amigos del enorgullecido padre, provoca una sensación difícilmente descifrable. Imaginen ustedes la típica música de superación. Lean con tremebundo ambiente estas palabras con una voz grave y prominente que les incite a ser la canción de una gloria de incalificable magnitud. Y añadan “estoy orgulloso de ti, hijo mío”.

Cuando mis compañeros de TenerifeFutsal estrecharon sus manos con los representantes de la Federación Tinerfeña de Fútbol en pro del fútbol sala insular, imaginé algo así.

En multitud de manuales de periodismo y en charlas de profesores de esta disciplina, regía la máxima de “si algo no está en los medios, no existe”. Movidos en una era en que la tecnología satisface la necesidad de información instantánea, los tinerfeños van bajo seguro gracias a la labor de varias personas que dejan huella impresa (digitalmente hablando) de su pasión por el fútbol sala en general, y por el de Tenerife en particular. Una federación puede publicar este o aquel resultado, pero la mayoría de su información tendrá la misma inquietud y sentimiento que el anuncio de una licitación de obras en un boletín oficial.

Son las mentes, las manos y las palabras de estas personas las que llenan de historia y matices lo que pasa día a día y crean una atmósfera de ‘semiprofesionalismo’. Una estampa en la que otros sólo ven a gente en campos más pequeños que los de fútbol y con un balón de menor tamaño, pero con casi el doble de peso. Así ocurre, y esto me ha pasado en mi labor como periodista local, que descubres que el amigo de tu vecino pasa multitud de horas entrenando a unos chavales que tocan su pequeña parcela de cielo por 40 minutos a la semana, o la increíble historia de cómo un colegio logra transformar su devoción por la formación de personas a través del deporte, en un ascenso histórico.

Hay un texto que materializa la intención de mis palabras del segundo párrafo. Se trata del poema If («Si») de Rudyard Kipling, que Repsol adaptó como spot publicitario allá por el año 2007 para su equipo de motociclismo. A día de hoy, sigue siendo una pieza que me pone la piel de gallina. Dicho recital termina así: “Si puedes rellenar un implacable minuto con sesenta minutos de combate bravío, tuya es la tierra y sus codiciados frutos… y, lo que es más, serás un hombre, hijo mío”. El proyecto de información sobre fútbol sala en Tenerife, que nació hace casi 15 años de la necesidad de verse representado, ha alcanzado ya su madurez. Es tiempo de seguir creciendo, TenerifeFutsal.

Imagen: Jackie.lck Flickr via Compfight cc